Alejandro I Hotel Internacional, Salta

Junto con el Sheraton, el Alejandro I es uno de los dos hoteles 5 estrellas que tiene la provincia de Salta. Y como comenté anteriormente, decidí hospedarme en el Alejandro I después de chequear algunos comentarios y puntuaciones en TripAdvisor. Dejé todo en manos de los demás viajeros.

Está ubicado en una zona céntrica de la Ciudad de Salta, frente a la Plaza General Belgrano. A tan sólo un par de cuadras de distancia se encuentran lugares como la Iglesia San Francisco, la Catedral o el Museo MAAM. Y a muy pocas cuadras también van a encontrar distintos bares y lugares para comer.


Las habitaciones son muy cómodas y están muy bien equipadas. En la siguiente foto pueden apreciar la vista que tenía desde mi habitación:


"Hidalgo" (Piano Bar), "El Mesón de la Plaza" (Restaurant de comida autóctona) y "El Rincón de Alejandro" (Restaurant Gourmet) son las tres opciones gastronómicas con las que cuenta el hotel y al tener un menú bien diferente entre sí, se puede decir que, al menos a la hora de comer, "hay para todos los gustos". Probé algunos platos tanto en "Hidalgo" como en "El Mesón de la Plaza" y la verdad que la comida estaba muy rica y la atención fue buena. (En este post hablo un poco más en detalle).

Esté de vacaciones o no, me gusta desayunar bien (quizás demasiado bien), por lo que cualquier hotel que no cuente con buenas opciones a la hora de desayunar, queda inmediatamente descartado. El Alejandro I cuenta con una gran variedad de productos (es casi imposible probar todo) y una excelente calidad (principalmente en la panadería, el pan de yogurt, durazno y cereales es un must!). 


El "Health Club" de lo hotel cuenta con piscina climatizada, jacuzzi, sauna, sala de relax, gabinete de masajes, gym y salón de belleza entre otras facilidades. Si bien la piscina no es muy grande, está buena y vi muy poca gente usándola mientras estuve, lo cual, es una ventaja porque podés aprovechar para descansar y relajarte. También hay un bar en donde podés pedir jugos naturales y cosas por el estilo.




Como dato de color, durante mi estadía, el equipo de San Lorenzo jugó un partido en Salta y se hospedó también en este hotel. Así que, si bien no soy hincha de San Lorenzo, aproveché para pedir algunos autógrafos para mis primos. No tenía ni idea cómo se llamaban cada uno de los jugadores, ja!

Mi estadía en este hotel fue realmente muy buena, y definitivamente volvería a alojarme aquí.


La panadería del Chuña

Si bien ya escribí un post sobre la gastronomía norteña, esta peña merecía tener su propio post.

Un clásico del norte argentino, son las peñas. Y quizás por esa razón, las tres veces que viajé allí, visité distintas peñas.

No soy amante del folklore, por lo que de no haber estado de viaje y con ganas de conocer otras culturas, probablemente nunca hubiese entrado a una peña. Pero viajar ayuda a dejar los prejuicios de lado, y al menos en lo personal, me gusta aprovechar la ocasión para visitar lugares que seguramente en otras circunstancias no visitaría. 

Estando en la Ciudad de Salta, visité "La panadería del Chuña", una peña, que desde la puerta se veía bastante atractiva y prometía un lindo show.

A diferencia de "El Caminante", la peña de Ricardo Vilca en Humahuaca, "La panadería del Chuña" es un tanto más "comercial", es decir, hay un espectáculo muy bien armado, en donde se nota que hay una buena inversión económica. Repito, es un show mucho más comercial y menos intimista que en las típicas peñas que uno encuentra en el norte del país, pero no lo digo como una crítica negativa, sino para diferenciar una cosa de la otra.

El menú estaba lleno de platos típicos de la región, sin embargo, yo ya había cenado antes de ir en otro lugar (era 29, y siguiendo la tradición, había cenado unos ricos ñoquis), así que me limité a comer un par de empanadas de carne y disfrutar del show.

El espectáculo que propone "La panadería del Chuña" es completo, entretenido, variado e invita al público a participar, así que si les gusta bailar, la van a pasar aún mejor que yo, ja! Con un ballet estable, la música de Los Pregoneros, danzas carnavaleras, un show humorístico y tangos. Entre música, un buen vino, bailes y comida típica se va pasando la noche. Una noche alegre y divertida, para disfrutar en pareja, en familia o con amigos. 

Un dato para tener en cuenta (y porque intuyo que más de uno se llevó una sorpresa) es que el show tiene un valor de $60. Realmente lo vale, pero no es algo que a uno le avisan en la puerta, aunque seguramente en letra no muy grande, figura en la carta.

Ya de regreso en Buenos Aires, noté que "La panadería del Chuña" es un clásico y una visita (casi) obligada para quienes visitan la Ciudad de Salta. La verdad es que "descubrí" el lugar de pura casualidad, recorriendo la noche salteña. Me alegro de haber pasado por ahí!


Postales de Tilcara

En mi último viaje a Jujuy, aproveché para conocer la ciudad de Tilcara, ubicada dentro de la Quebrada de Humahuaca.

Visité el Jardín Botánico de Altura y el Pucará de Tilcara, una fortaleza construida por los tilcaras, que quizás vieron por televisión, ya que Soda Estereo filmó allí el videoclip de "Cuando pase el temblor" e Intoxicados filmó allí el video de "Niña de Tilcara".






Gastronomía norteña

Gran parte de la cultura de un país o de una ciudad, se puede conocer y disfrutar a través de su comida.
Hoy en día, redes sociales como TripAdvisor o Foursquare, pueden ayudar a los turistas y viajeros a elegir el restaurante, bar o pub más acorde a sus necesidades, y como cuentan con comentarios/aportes de personas no especializadas en la materia (en este caso la gastronomía) generalmente suelen ser de gran utilidad. Aún así, yo prefiero escuchar recomendaciones de los locales, por eso casi siempre termino yendo a comer al lugar que me recomendó el taxista, el diariero, la chica que vende artesanías o alguien con quien me puse a charlar en una plaza. Ellos la tienen realmente clara, y hasta pueden darte datos más específicos (y útiles) que cualquier red social.
Siempre que viajo, desayuno en el hotel y almuerzo, meriendo y ceno afuera. Sé que muchos de ustedes seguramente sí cocinan durante sus vacaciones, ya sea para ahorrar costos o porque les gusta, pero yo no suelo hacerlo ni cuando estoy en casa, así que imagínense que menos que menos lo hago cuando estoy de viaje, ja!

La Diablada (Purmamarca)

Después de conocer Salinas Grandes, fuimos a almorzar a Purmamarca. Terminamos en un lugar llamado "La Diablada", que está ubicado en la esquina de Florida y Sarmiento, si mal no recuerdo.
El lugar, estéticamente hablando, es lindo, está bien ambientado y tiene un "patio interno" para quienes deseen comer al aire libre. Ahora, si de comidas típicas hablamos, de típico sólo tiene el nombre de los platos. La calidad de los mismos me pareció regular tirando a mala. Pedimos una ensalada norteña, empanadas y humitas. Ninguna de las tres cosas estaban verdaderamente ricas, a pesar de ser platos relativamente simples.


No pretendo tirar abajo este lugar, pero lamentablemente la atención tampoco fue buena. Todavía no habíamos terminado de almorzar y mientras estábamos hablando el mozo vino a llevarse los platos (sin antes preguntar si ya podía retirarlos), tuvimos que frenarlo diciéndole que aún no habíamos terminado de almorzar.
Los precios me parecieron un poco caros, comparados con los de otros lugares de la región, y teniendo en cuenta la calidad de la comida, diría que la relación precio-calidad es pésima. No lo recomiendo.


Jovi Dos (Ciudad de Salta)

Cenamos en "Jovi Dos" por recomendación del taxista que nos fue buscar al aeropuerto.
Es un típico bodegón, así que si tienen pensado comer algún plato gourmet, este no es el lugar indicado.
Pedimos empanadas de carne (fritas y al horno), lechón, papas fritas y sorrentinos a la crema. Todo riquísimo, casero y abundante.
Cabe destacar que la atención fue muy buena y rápida. Apenas entramos, un par de minutos después de entregarnos las cartas, el mozo nos trajo un plato con berenjenas al escabeche, porotos y morrones, además de la clásica manteca para untarle al pan.


El precio de los distintos platos (tiene una carta súper variada), es normal. Ni muy caro, ni muy barato.
Les recomiendo que si están visitando la Ciudad de Salta, se peguen una vuelta por este típico bodegón de barrio y disfruten de una rica comida.


"Hidalgo" Piano Bar - "El Mesón de la Plaza", Hotel Internacional Alejandro I (Balcarce 252 - Ciudad de Salta)

Nos hospedamos en este hotel, por lo que, ya desde nuestras primeras horas en la Ciudad de Salta, aprovechamos para comer algo en el bar.

Hidalgo

La carta es bastante variada, teniendo en cuenta que es un bar; la atención es buena; y los precios son accesibles. Algo para destacar es que cuenta con música en vivo. La primera vez que fuimos, un domingo por la tarde, el pianista nos deleitó con un excelente repertorio.


El Mesón de la Plaza

Para probar cómo era la comida del hotel, decidimos cenar en uno de los dos restaurantes que tiene el mismo.
Pedimos ñoquis con salsa mixta, una suprema a la suiza con puré de calabaza y sorrentinos (no recuerdo con qué salsa). Si bien las porciones no eran muy grandes, cada uno de los platos estaba rico. La carta no me pareció demasiado variada, pero tenía platos interesantes. Eso sí, no es para nada económico comer aquí. Quizás, el hecho de estar en un 5 estrellas influye.




Heladería Miranda (Cafayate)

Si visitan Cafayate, una parada casi obligada para quien viaja a Salta (no sé bien porqué, pero todo el mundo dice que ese lugar es maravilloso), y tienen ganas de probar algo distinto, les recomiendo pasar por esta heladería en donde además de los típicos gustos de helado como limón o chocolate, también van a poder probar el helado de vino, sí de vino. Hay malbec (tinto) y torrontés (blanco). Yo probé el malbec y tengo que admitir que realmente tenía mucho gusto a vino. No diría que me pareció rico, pero eso probablemente se deba a que tampoco me gusta el vino, ja!


Más allá de estos cinco lugares que destaqué previamente (y son sólo algunos en donde comí estando en el NOA), a modo de consejo personal, les recomiendo que cuando visiten Humahuaca y Purmamarca, aprovechen para comprar empanadas de carne/queso y humitas en la calle, porque la comida más rica que comí en el norte (hasta el momento) ha sido la que le compré a alguna señora que podría ser mi abuela y vende su comida (100% casera) en medio de alguna de esas pintorescas callecitas de tierra.



Conociendo Salinas Grandes

Argentina está llena de lugares increíbles, de esos que podes quedarte contemplando por horas y horas sin aburrirte. Salinas Grandes, es definitivamente uno de ellos.
Las Salinas Grandes están ubicadas a aproximadamente 3.450 metros sobre el nivel del mar y ocupan parte de las provincias de Salta y Jujuy.
Como me estaba hospedando en Salta, tuve que hacer unos 215km hasta llegar a las Salinas. En el camino, y en el camino aproveché para tomar algunas fotos como estas:



El paisaje que se aprecia en Salinas Grandes es, mayormente, así:



Si tenés una cuota de suerte y el día anterior a visitar esta maravilla natural, llovió, vas a poder disfrutar de un paisaje aún más increíble, ya que cuando están llenas de agua, generan un efecto espejo con el cielo, el cual hace difícil distinguir cuál es la línea que separa a la tierra del cielo. Fui afortunada y pude disfrutarlas llenas de agua.

Les recomiendo que, si ven que llovió, vayan en short y ojotas, porque la cantidad de agua que se acumula es bastante y se van a tener que quitar las zapatillas y arremangar bastante los pantalones. Ninguno me avisó nada y terminé yendo en jeans, disfruté igual de todo, ya que no me preocupó volver al hotel con el jean lleno de sal, pero cuesta un poco quitarla…

Como suele suceder con la nieve, aquí el sol pega muy fuerte. Llevar protector solar y anteojos de sol es una muy buena idea, aunque se queden sólo 15 o 20min. Te quemas bastante.

Frente a las Salinas, cruzando la ruta, se encuentra el restaurante de sal y un puesto en donde pueden comprar distintos productos hechos, obviamente, de sal. Me traje un cenicero (pura decoración, no fumo) y una llamita.


Cafayate & Valles Calchaquíes

Cafayate es la ciudad más importante dentro del circuito de los Valles Calchaquíes y está situada en el sudoeste de la provincia de Salta. Se encuentra a unos 1683 metros sobre el nivel del mar y para llegar hasta allí (desde la Ciudad de Salta) hicimos un viajecito de 186km por la ruta nacional n°68.


Para aquellos que no lo sepan, Cafayate es famosa por sus viñedos. Muchas de las bodegas más conocidas se encuentran allí. Si bien no suelo tomar vino, mientras visitaba una bodega (cuyo nombre no recuerdo), hice una excepción y comí empanadas salteñas acompañadas de una buena copa de vino tinto. También probé el torrontés (vino blanco), que es, según me dijeron, el que más se destaca. Muy ricos ambos.

Si cuentan con buena imaginación, en la ruta, cuando recorran La Quebrada de Las Conchas, van a poder apreciar algunas formaciones creadas por el viento y el agua a través de millones de años como La Garganta del Diablo (maravillosa), el Anfiteatro (una acústica impresionante, y pueden darse el gustito de escuchar a algún músico local en vivo), Los Castillos, Casa de Loros, el Fraile, Las Ventanas, El Obelisco y El Sapo, entre otros. Algunas se ven a simple vista, mientas que para ver determinada forma en la formación, valga la redundancia, hay que tener muuuucha imaginación y una mente bastante creativa, ja! En fin, es algo simpático.


Como ya llevábamos un par de días en Salta y habíamos probado comida local tanto en los almuerzos como en las cenas, en esta oportunidad optamos por comer una pizza en el centro cívico de Cafayate. Estaba riquísima. Y para coronar la visita a la ciudad, probé el famoso helado de vino, en mi caso, probé el tinto, pero también había torrontés. ¡Realmente tenía gusto a vino tinto! Y creo que esa fue la razón por la que mucho no me gustó, pero para alguien que toma vino frecuentemente, supongo que será una opción más que atractiva para el verano.

Mi costado más turístico hizo que visitara la iglesia, que está ubicada justo frente a la plaza y tomara algunas fotos.



Mientras que a mi costado más viajero le resultó interesante hablar con una turista que venía desde Taiwan y llevaba casi tres meses recorriendo latinoamérica completamente sola y sabiendo unas 10 o 15 palabras en español. Poco después de su visita a Salta partiría hacia Brasil, para disfrutar del carnaval y posteriormente hacía Chile. Interesante viaje, ¿no? Intercambiamos tarjetas, aproveché una vez más para hablar en inglés y le enseñé un par de palabras en español. Quizás, la próxima vez nos encontremos por Asia, nunca se sabe...



Recorriendo Salta y Jujuy

Después de varios años, el comienzo del 2014 me encontró nuevamente por el norte argentino, pero en esta oportunidad fui de vacaciones.

La idea era recorrer los lugares que nos resultaran más atractivos e interesantes de las provincias de Salta y Jujuy. Cabe destacar que ambas provincias tienen muchísimos lugares para visitar y varias de las excursiones suelen ser de día completo. Algo que había chequeado previamente, para optimizar al máximo nuestros días allá.

Viajamos por Aerolíneas Argentinas y tanto el viaje de ida como el de regreso, salieron sin demora y fueron sumamente tranquilos. Me sorprendí (para bien), al ver que la cajita que entregan en cada vuelo había cambiado y ahora tiene productos marca Balcarce, que son mucho más ricos.


La Ciudad de Salta cuenta con sólo dos hoteles cinco estrellas y son relativamente nuevos: el Sheraton Salta Hotel y el Alejandro I Hotel Internacional.

Luego de revisar TripAdvisor, leer muy buenas críticas y notar que se encontraba en el puesto n°4 (de 87 hoteles), decidimos hospedarnos en el Alejandro I (habrá post sobre el mismo).


Algunos de los lugares que recorrimos fueron: La Ciudad de Salta, San Lorenzo, Cafayate, Salinas Grandes, Humahuaca, Purmamarca y Tilcara. En Jujuy ya había estado previamente (en 2007 y en 2008), pero aún no conocía Salta.


En los próximos post estaré comentando bien en detalle cómo fue mi experiencia en cada uno de los lugares y también compartiré algunas fotografías. Tomé alrededor de 600 fotos, y la mejor de todas (en mi opinión) no la tomé yo, pero al menos aparezco en ella, ja!

Los ph15 quieren ir al mar

Hace algunas semanas, Miriam Priotti y Moira Rubio Brennan brindaron una charla en FLACSO (Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales) y así fue que conocí la existencia de la Fundación ph15, una iniciativa que me resultó interesantísima, tanto a nivel social como cultural.

Seguramente se preguntarán de dónde sale el nombre de la Fundación, aquí va la respuesta: 

ph: photography . Fotografía: dibujo con luz.
15: el número que identifica “Villa 15” – denominada “Ciudad Oculta”, una de las numerosas villas de emergencia de Buenos Aires

La Fundación ph15 es (según las palabras de sus propios integrantes): "Un espacio donde chicos y adolescentes miran espontáneamente todo lo que los rodea y todo lo que llevan adentro. Donde expresan quiénes son y lo que sienten a través de imágenes llenas de diferentes luces."

Si a ustedes les gusta la fotografía tanto como a mí, les recomiendo que visiten el sitio oficial de la Fundación, lean un poco más sobre el proyecto y de paso vean si pueden colaborar de alguna manera. Actualmente se encuentran recaudando fondos para realizar un viaje a Ostende (sigan leyendo el post para saber de qué se trata). Quizás le pueden dar una mano, ya sea donando dinero o compartiendo este post para que más gente se entere del proyecto.


"SOMOS PH15 Y QUEREMOS IR AL MAR

La Fundación ph15 es una organización social que cree en el arte como herramienta de cambio social. Desde 2000 brinda talleres de fotografía para niños y jóvenes en situación de vulnerabilidad.
A mediados del mes de junio la directora del Viejo Hotel Ostende se acercó a ph15 con una propuesta: que un grupo de chicos y chicas que participan en los talleres de Ciudad Oculta pueda viajar a Ostende.
Este viaje busca diferentes cosas. Por un lado, que un grupo de chicos y chicas que habitualmente no tienen acceso a viajar puedan conocer el mar y la playa. A la vez, que esos chicos y chicas acompañados por algunos de sus talleristas brinden una serie de talleres participativos a otros chicos de Ostende, para luego fotografiar en conjunto la localidad, las playas y el Hotel.
La mirada local y la mirada del viajero reunidas en un mismo trabajo, generado por jóvenes.
Nos proponemos además convocar artistas locales para que trabajen junto a los chicos y chicas en las tomas fotográficas. Finalmente, una selección de las fotografías producidas en este viaje será exhibida en el hall del Hotel durante el verano de 2015 y de contar con los recursos suficientes serán difundidas también en un libro o catálogo."




Cambios en el diseño y contenido del blog

Los que vienen leyendo el blog desde el 2009, seguramente se habrán preguntado porqué desde hace un mes está offline y la razón es bastante simple, estuve realizando cambios en el diseño y contenido del blog.

Me encanta escribir, es algo que realmente disfruto mucho, pero durante éste último tiempo comencé a sentir que la temática del blog me limitaba bastante y me generaba poca inspiración. Escribo a diario, pero muy pocos de esos textos están relacionados con el teatro o son críticas teatrales.

Escribo sobre viajes, gastronomía, lifestyle y libros. Escribo para mí. Me gusta escribir sobre esos temas y disfruto mucho cuando en un cumpleaños, reunión o simplemente en una charla de café, termino compartiendo experiencias de vida y de viajes con otros. Y por supuesto, también me encanta escuchar cuando los otros comparten las suyas conmigo. Es simple, es lindo.

Falta muy poco para mi cumpleaños y quizás esa sea la razón por la cual decidí comenzar a compartir esas experiencias acá en el blog y transformar a este en un espacio con nuevas temáticas, más relajado y en donde la prioridad esté en compartir experiencias.


Ojalá disfruten de esta nueva etapa tanto como yo. ¡Nos leemos!